Cada vez que alguien propone revisar la Reserva para Inversiones en Canarias, la respuesta es la misma: que es un derecho adquirido del empresariado canario. No lo es. Es un incentivo fiscal, y los incentivos se evalúan.
La pregunta no es si la RIC ha creado empleo, que lo ha creado. La pregunta es cuánto empleo por euro dejado de recaudar, y esa cifra nadie la publica.
Un incentivo que no se evalúa deja de ser política económica y pasa a ser costumbre.
La autora